Blog del Narco

Nuevo proceso penal para Vicente Carrillo por operación de su brazo armado La Línea

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El ex líder del Cártel de Juárez, Vicente Carrillo Fuentes, enfrenta un nuevo proceso penal por delincuencia organizada en Tamaulipas.

La Fiscalía General de la Nación lo acusa de delincuencia organizada con la finalidad de cometer delito contra la salud, por la operación de la célula La Línea en Chihuahua.

El Viceroy ya había sido acusado de delincuencia organizada en el Juzgado Segundo de Distrito en Materia de Procesos Penales Federales en el Estado de México, pero le dictaron auto de no vinculación a proceso.

La nueva causa penal se abrió en Tamaulipas, donde desde abril lo vincularon a proceso y el mes pasado un Tribunal Colegiado lo ratificó.

Los hechos que le imputan ocurrieron entre noviembre de 2007 y enero de 2009.

La FGR asegura que el grupo estaba organizado y en forma permanente para cometer delitos contra la salud, concretamente la venta de narcóticos en el estado de Chihuahua, y Carrillo Fuentes asumía funciones de administración, dirección y supervisión hasta la fecha de su detención.

De acuerdo con los testimonios que incluyó la Fiscalía en la acusación, La Línea operaba en Chihuahua con protección de la Policía Ministerial del Estado y Policías Municipales.

Según los testigos, el grupo se dedicaba a surtir y cobrar la droga en las tienditas, a narcomenudistas y antros y controlar la prostitución, a los polleros y el ingreso de fayuca.

Los sicarios mutilaban a las víctimas antes de ejecutarlas y las torturaban para hacerlas hablar cuando eran miembros de grupos rivales.

En las declaraciones, los ex integrantes de la organización criminal señalan que por la presencia de militares en diversos retenes de la ciudad, utilizaban armas cortas para las ejecuciones ya que es más fácil ocultarlas y portarlas.

Describen que cuando a alguna célula de la organización se le ordena ejecutar a determinada persona, recibían una llamada del jefe quien les indicaba el nombre de la persona, cómo estaba vestida, lugar donde se encontraba y si utilizaba o no vehículo.

El jefe de la célula designaba a quienes participarían en la ejecución y quienes verificarían que la zona estuviera limpia, es decir, que no hubiera policías ni militares; y una vez ubicado el objetivo llegaba el grupo de sicarios y lo asesinaba, y se retiran hacia su casa de seguridad.

Uno de los testigos mencionó que se comunicaban con los policías municipales y les indicaban a los operadores para que movieran las patrullas de lugar donde iban a realizar una ejecución.

“Matamos pura gente que anda defraudando gente, a los violadores, a los chapulines que venden droga que no son de La Línea, pero siempre cuando vayan solos, cuando va la familia no, esperamos a que se bajen, porque no somos marranos que matan así nada más a la gente, ni a los angelitos que los llevamos en la conciencia, solamente cuando haya gente sola, somos concientes de eso”, declaró uno de los sicarios.

Uno de los sicarios dijo recibir mil pesos a la semana por cometer los asesinatos que le ordenaban.

Uno de los testigos, quien era agente de la PME de Chihuahua, señala que ingresó al grupo por invitación de un coordinador de la PME quien fue asesinado en 2008.

Mencionó que a un primer comandante intentaron asesinarlo y al coordinador lo asesinaron porque estaban pasando información del cartel de la DEA.

Dijo que en una ocasión su jefe le dijo que ya no estarían haciendo investigación y que los ministeriales estarían solamente para la vigilancia de Juan Pablo Ledezma, alías el JL o el Dos Letras.

El JL tenía como escoltas a ex kaibiles y ex militares que viajaba en ocho suburban y en cada uno iban ocho personas, todas vestidas de negro.

Para el cartel, indicó, los agentes de la PME trabajaban revisando vehículos sospechosos en las calles.

Otro de los testigos, indicó que en una ocasión el propietario de un lote de autos hizo fraude a un miembro del cartel y fueron a robar su casa y cuando se encontraban en la vivienda, pasó una camioneta en dos ocasiones por lo que la interceptaron.

En el vehículo viajaban dos personas que trabajaban para otro cartel y los esposaron y se los llevaron hacia otro lugar donde los ejecutaron.

Los dos hombres asesinados también eran “loteros” y llevaban las llaves de los vehículos por lo que se dirigieron al lote, tumbaron el portón, golpearon al velador y robaron 20 vehículos.

De acuerdo con la FGR, en ese entonces el segundo al mando del cártel era Juan Pablo Ledezma, por quien ofrecen una recompensa de hasta 15 millones de pesos.

Con los testimonios que presentó la FGR el Juez consideró que era suficiente para presumir que Carrillo Fuentes tenía funciones de dirección o administración de un grupo organizado y dictó auto de vinculación a proceso.

Los abogados del Viceroy impugnaron la decisión pero el Tribunal Colegiado ratificó el auto de vinculación.

El Juzgado señala que por delincuencia organizada la pena es de 20 a 40 años de prisión y de 500 a 25 mil días de multa.

Carrillo Fuentes fue detenido en octubre de 2014 en Torreón, Coahuila.

Además de los procesos penales que enfrenta en México, tiene un proceso de extradición a Estados Unidos que no ha concluido.
 

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