Blog del Narco

“¡abran la puerta!, Los Militares llegaron gritando, me asuste, ellos solo querían dispersarse para protegernos de los Sicarios del CDS

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Sinaloa.- Rebeca —cuyo nombre real fue cambiado por cuestiones de seguridad— habló sobre el ataque que vivieron las familias de militares en la unidad habitacional 21 de Marzo, la cual está contigua al panteón 21 de Marzo.

Su esposo se encontraba en el operativo. Esto nunca había ocurrido, y lo vivieron el pasado jueves. Ella estaba sola con su hijo. Sola enfrentó el miedo.

Comentó que la seguridad en el sitio nunca ha sido muy fuerte, pues se encuentra alejado del cuartel de la Novena Zona Militar, a pesar de la demanda de las esposas; sin embargo, tras los hechos ocurridos, hoy se ha reforzado.

Terror en el complejo militar

«Empezábamos a comer, cuando escuché las detonaciones. Me quise asomar por la ventana, pero ya no alcancé, porque empezaron las ráfagas muy fuertes, y jalé a mi hijo para aventarlo al piso. A como pude me lo llevé arrastrando, y mi niño no entendía lo que estaba pasando. “¿Qué pasa? ¿Qué pasa? ¿Por qué está sonando así?”, preguntaba el niño.

Le decía “¡vámonos, no levantes tu cabecita!”. A como pude lo llevé a rastras a la cocina. Lo mantuve en el piso, cubriéndolo conmigo. Pensé que era lo último, que se habían metido. En ese momento escuché que gritaban “¡vámonos!, ¡vámonos!”.

Escuché que cerraban puertas, me levanté, vi rápido dos camionetas estacionadas y salimos a ver si le dieron a alguien, si era un enfrentamiento con alguien civil o entre ellos. »Vi a señores francos que hablaron para que nos mandaran apoyo. Los militares tardaron como cinco minutos en llegar, pero fue una eternidad. Cerré todo bien, atravesé lo que pude en la puerta, cerré; a como pude estuve calmando a mi hijo, que estaba desesperado. Empecé a escuchar “¡abran la puerta!, ¡abran la puerta!”. Me llenó la curiosidad si había acabado todo, pero me espanté, porque los militares llegaron gritando fuerte. Lo que querían era entrar rápido, dispersarse para protegernos», explicó la joven esposa de un militar.

Algunas personas no encontraban a sus hijos, quienes estaban desesperadas, y la unidad habitacional era un caos: «No quería salir. Sabía que estaban allí los militares. Pensaba que en cualquier momento iban a llegar (los agresores). Yo trataba de calmar a mi hijo. Se escuchaba muy agitada su respiración, hacía preguntas, su corazoncito se le quería salir».

Rebeca narró que no podía comunicarse con su esposo ni localizarlo, aunque sabía y presentía que estaba bien, quien a los minutos le marcó y la alertó de que no saliera, que no se asomara por la ventana.

Ella no pudo conciliar el sueño. Se comunicó con su familia y se fue a refugiar con otra vecina. Aunque las esposas de militares no durmieron, intentaban calmar a sus niños con caricaturas, e hicieron guardia en una noche muy larga.

Piensan dejar el estado por seguridad

Ese jueves negro, Nadia tampoco sabía nada de su esposo, otro soldado, cuando un grupo armado ingresó a la unidad habitacional militar en la colonia 21 de Marzo. Desde ese día tampoco lo ha visto. Dice que él teme que lo sigan y los ponga en riesgo.

«Yo estaba muy nerviosa porque no sabía de mi marido, y aquí los niños estaban jugando en el parque de la unidad, hubo mucho desastre», relató. «Batieron un edificio, disparaban, se reían muy feo, como que estaban drogados, yo creo», dijo Nadia. 

«Es muy feo, porque ni cómo le explicas a los niños. Yo alcancé a bajar por ellos y meterlos a la casa y cerrar». Sus hijos se encuentran en los primeros grados de primaria. 

Ahora hay más seguridad en la unidad donde habitan las familias de militares, pero todos están con temor. Algunos niños no han sido enviados a la escuela porque las familias tienen miedo de venganza.

Otras esposas cerraron sus cuentas de redes sociales por recomendación de sus maridos; y algunas familias se encuentran alistándose para abandonar el estado pronto.

Culiacán se convirtió en zona de guerra

El jueves 17 de octubre, Culiacán se convulsionó luego de un operativo fallido que elementos de la Guardia Nacional realizaron el la zona del Tres Ríos para detener a Ovidio Guzmán López, hijo del Chapo Guzmán.

Todo se salió de control y tuvieron que liberarlo, no sin antes convertir a ese sector en una zona de guerra. Cientos de personas, adultos y niños quedaron atrapados en medio de la refriega por más de cuatro horas.

Alfonso Durazo: La fuerza pública no resuelve por sí sola el problema de la inseguridad 
Una jornada que empezó alrededor de las 15:00 horas y empezó a calmarse después de las 19:00 horas, donde al menos doce personas heridas fueron llevadas a distintos hospitales.
 

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