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Soldados detienen a Luis Gerardo, alías “El Tío” o "El Narizón" autor hace 10 años de masacre en VILLAS DE SALVÁRCAR

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Al presunto operador del nuevo Cártel de Juárez se le achaca el asesinato de Lesley-ann Enríquez Caton, empleada del consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez, Chihuahua, y de su esposo, el Shérif Arthur H. Redfelds, y Alberto Salcido Cisneros, trabajador de la citada sede diplomática.

Elementos del Ejército detuvieron a Luis Gerardo, alías “El Tío”, quien presuntamente fue el autor intelectual de la masacre de Villas de Salvárcar, Ciudad Juárez, en 2010.

También, se le acusa de ordenar ataques en contra de cinco centros de rehabilitación en Ciudad Juárez y el asesinato de 900 personas, entre ellas mujeres y niños, la mayoría en la frontera entre México y Estados Unidos. Además de la venta y distribución de drogas en el norte del país y en Estados Unidos.

De acuerdo con los reportes, la detención de “El Narizón”, como también se le conoce, ocurrió durante la madrugada de este sábado en Cuernavaca, Morelos.

Sobre Luis Gerardo pesaba una orden de aprehensión en su contra de las autoridades estadounidenses, por ser el supuesto responsable del asesinato de más de 900 personas en la frontera entre México y Estados Unidos.

Al presunto operador del nuevo Cártel de Juárez se le achaca el asesinato de Lesley-ann Enríquez Caton, empleada del consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez, Chihuahua, y de su esposo, el Shérif Arthur H. Redfelds, y Alberto Salcido Cisneros, trabajador de la citada sede diplomática.

Dicho homicidio ocurrió el 13 de marzo de 2010.

A la par, es señalado por ser uno de los principales líderes de La Pandilla de Los Aztecas, brazo armado del Nuevo Cártel de Juárez.

“El Tío“ también es acusado del ataque contra cinco centros de rehabilitación en Ciudad Juárez, Chihuahua.

10 AÑOS DE VILLAS DE SALVÁRCAR

La música no dejaba de sonar. Los jóvenes disfrutan de una fiesta, en Villas de Salvárcar, Chihuahua, que se vio interrumpida cuando al menos 20 hombres armados abrieron fuego.

Quince jóvenes y adultos fallecieron en una de las primeras mascares cometidas en la época de la Guerra contra el Narcotráfico. En uno de los domicilios se encontraban alrededor de 60 estudiantes del CBTIS 128, del Colegio de Bachilleres 9 y de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Aparentemente, un grupo de sicarios cometió una “confusión” y accionó sus armas de fuego contra un grupo de personas que realizaba una fiesta en la calles Villa de la Paloma, en Villas de Salvárcar, Chihuahua.

Tres jóvenes fueron abatidos afuera de una casa marcada con el número 1306; otros más cayeron cerca de las casas 1308 y 1310; cinco más fallecieron camino al hospital.

Al dolor y la confusión, se sumó la criminalización de las víctimas. El entonces Presidente Felipe Calderón Hinojosa, principal impulsor del enfrentamiento directo contra los cárteles del narcotráfico, catalogó a las víctimas como delincuentes al asegurar que “si los mataron es porque andaban por algo”.

La declaración de Calderón Hinojosa, quien ahora impulsa la creación de un nuevo partido, ocurrió mientras realizaba una gira de trabajo por Japón.

Días después, Calderón Hinojosa asistió a la zona del ataque. Pero el hecho es recordado por el reclamo de una madre de las víctimas.

“Yo no le puedo decir bienvenido. Para mí no lo es. Nadie lo es. Nadie hace nada. Yo quiero que se haga justicia. Yo no puedo darle la mano porque para mí no es bienvenido”, dijo Luz María Dávila.

Frente al entonces mandatario, la mujer lo increpó por haber llamado “pandilleros” a los jóvenes y le exigió acciones para esclarecer el crimen.

“Yo quiero que usted se retracte de lo que usted dijo, que eran pandilleros. Estaban en una fiesta. Estudiaban y trabajaban. Le apuesto a que si a usted le hubieran matado a un hijo, usted buscaría al asesino”.

La madre recriminó que la administración de Calderón Hinojosa fuera inmune al dolor de las familias y sus víctimas.

“Usted siempre dice lo mismo, señor Presidente. Yo quiero justicia para mis hijos para los demás estudiantes. Yo no tengo a mis hijos. No hice nada Quiero que se paga en mi dolor. Haga algo por todos”.

Desde 2008, el entonces mandatario impulsó el llamado Operativo Conjunto Chihuahua, que llevó a sitios como Ciudad Juárez a colocarse en uno de los lugares más violentos del mundo.

A diez años del hecho, el dolor y la rabia continúan en los familiares de los 15 jóvenes asesinados. Cada año, las víctimas son recordadas en un memorial construido para tal fin.

Mientras sólo cuatro personas han sido sentenciadas a 240 años de prisión por el hecho.

Sin embargo, aún no se aclara el motivo que llevó al grupo armador a atacar a los jóvenes, pese a que un sujeto identificado como “El Diego” declaró que todo se trató de un confusión, pues el ataque iba dirigido contra integrantes de la pandilla de los “Artistas Asesinos“, quienes supuestamente trabajaban para el Cártel de Sinaloa.

A la fecha, el Gobierno de Chihuahua ha reparado el daño a 23 familias afectadas, mediante la entrega de apoyos económicos.

 

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