Blog del Narco

Calderón encarcelaba a cualquier militar o policía que le advirtiera sobre los nexos de García Luna con el Cártel de Sinaloa

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Durante el gobierno de Felipe Calderón, diferentes elementos de la Policía Federal o la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) detectaron las irregularidades que habría cometido Genaro García Luna cuando fue secretario de Seguridad Pública, debido a sus presuntos vínculos con el cártel de Sinaloa. Sin embargo, quienes decidieron denunciarlo a sus superiores, o incluso al presidente directamente, solían terminar denostados y encarcelados.

Así fue el caso del General de División, ahora retirado, Tomás Ángeles Dauahare, el militar de más alto rango en el país que fue acusado de lo que él mismo denunciara sobre el exsecretario que ahora se encuentra detenido en Nueva York: protección a narcotraficantes.

En mayo de 2012, junto a otros tres generales, fue víctima de un juicio emprendido por la administración de Calderón, y justo después de concluido su sexenio, la Fiscalía terminó reconociendo que no contaba con pruebas contra el general, por lo que un juez federal ordenó el sobreseimiento de la causa.

Ahora, el gobierno actual, a través del titular de la Sedena, Luis Cresencio Sandoval, ha reivindicado la imagen del militar que se convirtió en preso político, durante una conferencia de prensa matutina junto al presidente Andrés Manuel López Obrador.

“Es una persona que no podemos olvidar todo lo que hizo en su carrera; todo lo que él dio a nuestra institución, no lo podemos hacer a un lado”, expresó.

Entre los desacuerdos que fue teniendo Ángeles Dauahare con la estrategia de seguridad y el discurso calderonista, puntualizó en entrevista con Daniel Marmolejo: 

Primero, que “el Ejército no estaba equipado, organizado y adiestrado para trabajar como policía; no es lo mismo”.
Segundo: “la declaración de guerra, a mi juicio: malo. Estamos dando un reconocimiento de beligerantes a delincuentes, malo eso, delicado también, porque caemos en el Protocolo de los Convenios de Ginebra, que habla de los conflictos armados de carácter no internacional”.
Tercero: advirtió sobre “el poder del narcotráfico (…) por su enorme capacidad económica, que le da un gran poder corruptor”.
Cuarto: el general habría alertado también que el contacto de las Fuerzas Armadas con la sociedad planteaba el riesgo de violaciones a los derechos humanos, “y la historia creo que me da la razón”.

Calderón, “por conducto del secretario de la Defensa me convocó a platicar con él, el 9 de mayo de 2007 (…) Él me preguntó, yo contestaba. Una de sus preguntas que creo que le interesaba más era sobre García Luna”, relató.

“Le dije: ‘señor presidente, le voy a decir mi verdad, no lo voy a engañar a usted’”, cuenta el militar, quien también entregó posteriormente su versión por escrito, en la que denunciaba la vinculación del entonces secretario de Seguridad Pública con el crimen organizado.

A decir de Ángeles Dauahare, a pesar de las advertencias y señalamientos, “siguieron la estrategia de trabajar de la mano con el cártel que consideraron mas fuerte, el del Pacífico (también conocido como el de Sinaloa), con la idea tontísima de acabar pronto, uniendo fuerzas —las del crimen organizado del Pacífico, con el Gobierno Federal— para acabar con los demás cárteles. Lo único que hicieron fue fragmentar esto, desorganizarlo y llegar a la situacion que estamos viviendo”.

“Le pegaron al avispero, las avispas se dispersaron por todo el territorio nacional y ahorita lo estamos pagando”, expresó.

Aunque el general llevó a cabo su retiro mientras Calderón seguía en el poder, detalla que “ya estaba en la mira”, por haber opinado siempre de acuerdo a sus convicciones. “Yo sabía que no gustaba, pero no decía ninguna mentira”, subrayó.

La gota que derramó el vaso fue su participación en un evento académico, en mayo de 2012, organizado por la Fundación Colosio en San Luis Potosí, donde se buscaba identificar acciones contra el narcotráfico y el general retirado volvió a exponer sus críticas y cuestionamientos sobre el proceder del gobierno calderonista.

“Me enteré que eso fue utilizado para decirle al presidente que yo era un peligro para ellos y pues se le planteó lo de mi encarcelamiento, lo aceptó —es lo que sé— y así es como fui a dar a la cárcel”, manifestó.

A la pregunta expresa de Marmolejo sobre quién habría planeado dicha represalia, Ángeles respondió que “García Luna, seguro” y probablemente Guillermo Galván Galván, titular de la Sedena en aquel entonces.

En cuanto a la situación actual del exfuncionario en EE.UU., el militar retirado declaró: “Me alegra mucho que lo hayan detenido, porque lo que hizo Genaro García Luna es inaceptable, es inadmisible; la felonía, la infamia, la perversidad de este tipo rebasa los límites de lo creíble”.

Por otra parte, el excomisario de la Policía Federal durante el mismo sexenio, Javier Herrera Valles, fue otra víctima del mismo modus operandi, cuando identificó que García Luna había formado su propio cártel con su gente de confianza, atacando con los recursos que tenía a los grupos enemigos del cártel de Sinaloa.

“Eso fue lo que yo le di a conocer al presidente Calderón en febrero de 2008, yo ingenuamente pensando que él estaba engañado por Genaro García Luna”, comentó en entrevista con Julio Astillero, el pasado 6 de mayo.

Herrera Valles narró cómo le advirtieron que no mandara su carta al presidente, donde exhibía las acciones del secretario, pues “Genaro García Luna era su gente de mayor confianza y su consentido”. No obstante, prosiguió con su denuncia.

Las consecuencias fueron ser retirado de su cargo y después detenido e imputado. “O te mataban o te metían a la cárcel”, puntualizó.

“El expresidente Felipe Calderón sí fue una persona totalmente incongruente e injusta en su proceder (…) la simulación que se estaba haciendo en la famosa guerra contra la delincuencia organizada definitivamente era nada más mediática”, alegó.
 

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