Blog del Narco

Calderón quiso hacer un gran cartel que pudiera controlar; “El Grande”, lugarteniente de los Beltrán Leyva, era su vocero ante el Narco

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El escritor y periodista Jesús Lemus Barajas señaló que la supuesta “guerra contra el narcotráfico” del expresidente Felipe Calderón mató a más personas que la pandemia de coronavirus.

Sin demeritar la gravedad de la emergencia sanitaria por COVID-19, comentó en entrevista telefónica que la mayoría de los medios tradicionales han insistido y publicitado en un tono demasiado alarmista la cantidad de fallecimientos a causa de la enfermedad, aunque “es muy inferior, por ejemplo, a la cifra de muertes que deja el hambre”.

“La cifra de la que nos hemos olvidado realmente es la cifra de la violencia que dejó la guerra contra el narcotráfico”, subrayó.

Asimismo, planteó la hipótesis de qué habría pasado si el gobierno de Calderón hubiera realizado conferencias de prensa diarias para informar sobre los resultados y fallecidos de su guerra contra el narcotráfico, como hace ahora el gobierno actual con respecto a la pandemia e incluso otros temas.

“Si se hubiera dado en su momento también con los resultados de la guerra contra el narcotráfico, en el caso de Felipe Calderón, creo que también nos hubiéramos alarmado demasiado al estar viendo cómo iban en ascenso esas cifras y cómo se estaba acumulando día a día la cantidad de muertos”, explicó.

A decir del periodista, la estrategia comunicacional de la administración calderonista, por el contrario, consistió precisamente en omitir la difusión de toda esa información, al punto que hasta la fecha es complicado encontrar muchos datos, más allá de las estadísticas que manejó la Secretaría de Seguridad Pública, de la cual, su extitular Genaro García Luna se encuentra preso en EE.UU., acusado de vínculos con el Cártel de Sinaloa.

“Creo que hubiera sido un ejercicio excelente el que se hubiera hecho (conferencias diarias) en la administración de Felipe (Calderón) y de (Enrique) Peña”, reiteró.

Lemus Barajas, quien fue preso político en el sexenio antepasado, se manifestó seguro de que el exmandatario terminará compareciendo ante un juzgado federal en EE.UU. por sus nexos con el narcotráfico.

“El asunto de García Luna que se va a ventilar ya el mes que entra no lo va a dejar ‘intocado’, creo que de alguna forma le va a tocar una parte de responsabilidad de esa gran corrupción que hizo García Luna con los cárteles del narcotráfico, de la que supo plenamente no nada más el secretario de Defensa, el general Galván, sino también el propio Felipe Calderón. Yo estoy seguro de que Felipe Calderón va a tener que comparecer y va a tener que dar cuentas”, detalló.

Sobre el tema de “La Barbie” que se ha revelado en los últimos días, acerca de su participación como informante de la DEA y el FBI, el periodista mencionó que en los dos tomos de su libro “Los malditos” ya plasmaba desde hace años la relación entre Calderón y el crimen organizado, basado en testimonios de Sergio Villarreal Barragán, alias “El Grande”, lugarteniente del cártel de los Beltrán Leyva.

“Ahí yo señalo claramente cómo ‘El Grande’ también se reconocía muy cercano a Felipe Calderón y a García Luna. Y él era el vocero prácticamente oficial de la Presidencia de la República hacia los cárteles de las drogas, cuando se quiso hacer una gran estructura criminal que atendiera las instrucciones directas del presidente”, puntualizó.

Cabe mencionar que Villarreal Barragán actualmente es testigo protegido en EE.UU. y podría ser uno de los principales acusadores de García Luna en su proceso penal, indicó el escritor.

“Si ‘El Grande’ dice lo que en su momento me dijo y yo lo confirmé y lo consigné en el libro de ‘Los malditos’, si ‘El Grande’ señala esa postura de cómo García Luna lo buscaba para ser intermediario con el narcotráfico, creo que esa declaración llevaría sin duda a Felipe Calderón ante un juzgado federal en EE.UU.”, destacó.

Jesús Lemus Barajas pasó tres años y cinco días encerrado en el penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco, al ser “víctima de venganzas desde el poder” y de la “vorágine de Felipe Calderón que acusaba a todos de narcotraficantes para eliminar enemigos políticos”, según comentó a CNN en 2013.

Mientras realizaba una investigación, el periodista fue secuestrado por la policía y acusado falsamente de pertenecer a una célula criminal en Michoacán, lo que le costó ser sentenciado a 20 años de prisión —10 por narcotráfico y 10 por “fomento al narcotráfico”— mediante un proceso lleno de fallas de origen y sin prueba alguna, además que sus tres abogados fueron asesinados, por lo que tuvo que llevar solo su propia defensa y apelación, pues ya no hubo quien quisiera tomar el caso.

“Y eso es lo que a mí me da la posibilidad de salir a la calle otra vez, totalmente absuelto sin ningún cargo”, rememoró vía telefónica para este medio.

Finalmente, aseguró que “no nos hemos rajado, desde que salí de la cárcel comencé a ver que ya había pocos espacios realmente para hacer diarismo y periodismo, y es por eso que me he ido inclinando un poco más hacia el periodismo de libros (…) y ahí caben más denuncias, porque muchos medios, los grandes medios tradicionales en el país, aun los que se dicen más abiertos, pues tienen intereses particulares con los poderes fácticos: Iglesia, empresas, empresarios, grupos económicos, políticos… y eso de alguna forma coarta la libertad de expresión”.
 

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